sábado, 13 de diciembre de 2008

Anochece

Una ventana tapiada de ladrillos y rejas
una casa todavía habitada
niños vagando en otros días y
juguetes dibujados en la pared

La luz azul fosforescente de un hotel barato
refugio de miles de cuerpos
las habitaciones donde dormí en mis viajes
acompañada, únicamente , por tu ausencia

Miles de balcones y
una grieta que desanda sin traerte

Una cortina anaranjada
para la niña de tu ojos

Una virgen sin padre
abandonada en su celda de cristal

Un sauce llorando penas ajenas

Otras escaleras al cielo
el vestido blanco-azul-rojo y
alguien esperándote del otro lado

Un cochecito de bebé

2 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

El final me mata.
Inesperado.
Hay ausencias que acompañan siempre. Pero a veces uno necesita despegarse un poco de ellas. O trocar por presencias. ¿Santo remedio? Quizá.

Un gran beso.

Marcela dijo...

Muy lindo poema y además, muy lindo blog. Me gustan las sensaciones que se sienten en esas frases.
Un beso.