viernes, 20 de febrero de 2009

Visiones


Margarita sopló sobre el papel. Vio sacudirse al polvo, desperezar los témpanos sus grietas. Buscó entre la niebla y tomó esta historia de elefantes esperando que cambie la luz roja del semáforo, de taxis que no se atreven a doblar la esquina, de celulares cayendo desde las ventanas de los edificios, tecnológicos regalos de navidad estrellados en la cabeza del primer transeúnte que pase por la esquina , de payasos tristes cantándole a Gardel, de la Luna bailando todavía gris. Eligió la historia de la ciudad gigante, la que no duerme nunca, la que nunca despierta, la historia de la ciudad gigantemenete perdida entre los rostros esquivos de sus habitantes.
Margarita se sintió aturdida. Asomó por la ventana la cabeza a una Buenos Aires lluviosa, respiró profundo, el ruido quince pisos más abajo parecía callarse. Margarita, esta vez, logró sobrevivir al viento.

10 comentarios:

argentinito dijo...

muy bueno!

Nelais dijo...

qué más da si era una falopera, no?
(josé abrió el debate ja)

de un cadáver, cadáver vestido de Margarita

Te veo caminando por la ciudad gigantemente esquiva, brillás encanlidante Nadis

Preciso, precioso

BesoOoO

Androtéx dijo...

blanca Margarita blanca
ja
me gustó de vuelta

ade dijo...

- No se cual fue el debate que abrio José, pero tu Margarita esta envuelta en vértigo. Hermoso y el dibujo hermoso también.Bsos. Ade

IML dijo...

Muy lindo!!
Estoy leyendo tu blog y me gusta mucho, beso!

Pablo dijo...

Increíble, me gusta la economía de palabras que dicen mucho. Un beso.

Almarosa Lunazull dijo...

Parece que la lluvia y los paisajes grises nos persiguen, nos saturan, pero nos dan inspiración... ¡Pobre margarita!... Ojalá sepa sobrevivirlos para que no se deje llevar por la melancolía...

Almarosa Lunazull dijo...

AHH! Por cierto... me ha encantado tu blog... palabras que tocan...

Máximo Ballester dijo...

Belliooo!
Que sobreviva siempre Margarita y como dijo Jaime Roos: que nunca falte.
Un besio.

Graciela dijo...

Que sigan sobreviviendo tus palabras ante los más grandes huracanes...así como tu bellísima margarita lo hizo con el viento.
Gitanísimo abrazo,
Graciela