viernes, 15 de mayo de 2009

El llevador de milagros




La tarea no resultaba sencilla. Un milagro por día, ni uno más, ni uno menos.
El Llevador sabía que algunos milagros debían ser lo suficientemente grandes como para mantener la creencia en ellos y que otros debían resultar lo suficientemente pequeños como para pasar desapercibidos, casualidad pura.

Tres semanas atrás El Llevador le había concedido la cura de una enfermedad silenciosa a un niño en África. Por lo menos le quedaban dos semanas de milagros casuales.

Eran casi las doce de la noche y El Llevador todavía no había encontrado su milagro para el día siguiente, cuando vio una mujer revolviendo fotos añejas frente a la ventana. Los ojos aguados de la mujer ocultaban tras de sí veinticinco años de ausencia. En las fotos, una y otra vez, un joven de mirada esquiva.
¿Qué habrá sido de vos? se preguntó La Mujer De La Ventana para si sin sospechar que El Llevador la escuchaba. Fue entonces que El Llevador supo que había encontrado su milagro para el día siguiente y se dispuso a buscar al hombre de las fotos ahora veinticinco años mayor. Pensó que quizás tendría que dar la vuelta al mundo para encontrarlo, pero no fue necesario. El Hombre De Las Fotos seguía viviendo en la misma casa donde había vivido siempre, a sólo unas cuadras de la casa de La Mujer De La Ventana.
Ahora todo era fácil. Retrasar unos minutos a La Mujer De La Ventana, desviar unas cuadras el recorrido cotidiano de El Hombre De Las Fotos y así, sin más, en un atardecer cualquiera dos personas volverían a encontrarse veinticinco años después, por casualidad, en una ciudad de veinte millones de habitantes.

Tres días antes en una ciudad del norte de México una mujer de casi cien años veía nacer a su tataranieto.

Tres semanas atrás, en algún lugar de África un niño nacía libre de SIDA.

El 31 de diciembre del año anterior, Mariana de treinta cuatro años chocó con su auto el auto de Iván. Cupido actúo de inmediato.

Cinco años atrás, en un campamento de refugiados en Afganistán, un fotógrafo de la National Geographic volvía encontrar a la joven que lo hizo famoso y le quitó el sueño.

Un trece de julio de 1979, una joven estudiante de Medicina acusó de hiperquinético al joven de la mesa de al lado. Once meses después se casaron.

En 1945, miles de personas lograron sobrevivir a los campos del exterminio nazi.

Un día de julio de 1920, una anciana recién llegada del Viejo Continente tomaba, por primera vez desde su llegada un chocolate caliente. El sabor resultó exactamente igual al de su Italia natal.

Ciento cincuenta años antes, en alguna parte de San Juan una mujer que cargaba con su niño murió tratando de atravesar el desierto. Su hijo fue encontrado vivo no se sabe cuanto tiempo después.

Dos mil años antes, en algún lugar del actual Israel un profeta joven tornaba el agua en vino.

19 comentarios:

El Clérigo de los Sueños dijo...
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Anónimo dijo...

Un 16 de diciembre sin siquiera sospecharlo, una joven, un tanto desalentada por las vueltas del amor, y con una angustia por dentro a causa de una perdida irreparble, conoce al hombre que siempre ha deseado, tan anhelado que parecía imposible de alcanzar...esa noche su angel ha decidio bajarlo a la tierra,para que al fin pudieran reunirse...desde entonces sus almas se han unido por toda la eternidad...ella ha descubierto al amor...y dice...lleven un duende con ustedes siempre...son los guardianes de nuestros sueños...

Gingerale dijo...

¡Hermoso cuento!

Henry dijo...

Muy linda historia. Decile que se cope y empiece a entregar alguno más por día. O que vaya tirando sonrisas por lo menos.

Beso.

Sebastian Barrasa (El Zaiper) dijo...
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Anónimo dijo...

Un 4 de enero un grupo de chicas desconocidas se juntaban para hacer un viaje de mochila sin saber que la amistad es un viaje de ida que las acompaña a diario.

Agostina Cánova Kuessner dijo...

Un 11 de noviembre de 2006, una chica desconfiada decide volver a confiar y otorgar una segunda oportunidad al amor de su vida, que la acompaña desde entonces..
Hermoso, hermoso cuento, especialmente los nombre "el hombre de la foto"...perfecto.

Agostina Cánova Kuessner dijo...

...perdón, los nombreS, ...

Nanu dijo...

Primero propongo: No estaría bueno que cada uno de nosotros vaya dejando sus milagros de la vida diaria y asi el texto lo seguimos entre todos?

Pueden ser enomes milagros, infimos milagros, lo que les guste. ¿ Se animan?

Nanu dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Henry dijo...

Un dìa, eterno, permanente, utópico pero cierto,
la gente creyó en los milagros,
y la tierra sonrió.

Fractus dijo...

Muy lindos los milagros! De verdad que pasan cosas buenas e increibles todos los dias! Debería haber un noticiero que sólo de buenas noticias, y no como los que pasan que son una mala atrás de otra... En fin. Besos Nadi!

mabel dijo...

un sábado de mayo de hace 26 años atrás, presencié el milagro de la vida, al ver nacer a mi hijo.

Hermoso cuento Nadu,y esto dá para muchísimo más.

Nanu dijo...

Henry: vamos !! mu bien por animarse. Y si , seguir creyendo a mi tambiewn me parece un milagro

Fractus: Juan gracias por pasar que bueno que te haya gustado!!! SAdhiero a la idea del noticiero de ideas buenas

Mabe: Ese era el milagro que me andaba faktando en la lista . Besotes enormes

Coni Salgado dijo...

Nadu gracias por el mensajito de Aliteados...
Tenés sorpresa en la luna...
besos y gracias!

janice dijo...

Me emocionó, ¡Qué bueno! Qué buena sensación.
Voy a pensar en los milagros cotideanos. Aunque quizás no los escriba, gracias por proponer tan hermosa tarea.

Besos,
Jan

Graciela dijo...

Nanu, qué bueno buenísimo tu Llevador de Milagros...y quizás me llegue alguno-algunito que haga que nunca deba llegar hasta los pies...gracias por visitarme y comentarme el poema (el que termina con los pies..).
Beso desde el gitanerío en la almohada.
Graciela